¿Qué es la personalidad?

20-10-2018

En psicología cuando hablamos de personalidad nos referimos a un conjunto de pensamientos, sentimientos y comportamientos profundamente incorporados, que persisten en el tiempo y nos hacen únicos e irrepetibles.

 

Las personas tendemos a responder de un modo similar al enfrentarnos a ciertas situaciones. Sin embargo, nuestro comportamiento no está determinado tan solo por la personalidad. El aprendizaje, el ambiente o los estados anímicos nos condicionan a la hora de actuar en ciertos momentos.

 

Una definición más operativa de este concepto seria que la personalidad es un conjunto de formas de comportarse y pensar que suponen diferencias individuales y que se ven afectadas por el desarrollo de la persona. Incluye actitudes, formas de relacionarse con los demás, habilidades, hábitos y formas de pensar.

 

Pervin y Jhon definen la personalidad como las características que dan cuenta de los patrones consistentes de sentir, pensar y actuar. Estos patrones cumplen la función de adaptación del individuo al entorno, mostrando su forma habitual de afrontar las situaciones.

 

Si bien la personalidad puede, en cierta medida, predecir o determinar cómo nos comportaremos ante diferentes situaciones, no podemos pretender que la exactitud sea al cien por cien. La complejidad del ser humano y la inmensa cantidad de factores que intervienen en nuestra manera de actuar hacen imposible la identificación de un único predictor de comportamiento.  Existen varios factores que son determinantes en nuestra personalidad como son: la herencia, el afecto, la nutrición, la salud física, el desarrollo neuropsicológico, el ambiente y el aprendizaje.

 

Según Hans J. Eysenck , psicólogo inglés que dedicó su vida al estudio de la personalidad, la estructura de personalidad posee tres “dimensiones”: carácter, temperamento  (que muchas veces se confunden) e inteligencia.

 

Cuando hablamos de carácter nos referimos  a aquellas características en las que tiene un mayor peso la influencia del ambiente, es decir, el aprendizaje. Es adquirido, ligado a factores educativos y culturales. Sin él nos sería imposible interiorizar las normas sociales y nuestro ajuste voluntario. Es nuestro comportamiento conativo y se le puede educar, claro está que con trabajo personal.

 

Respecto al temperamento, es la base biológica del carácter, nos viene dada, es nuestro comportamiento afectivo (en gran parte resultado de la suma de procesos químicos del cerebro).  Recientes estudios  informan  cuáles son los genes que influyen en nuestra personalidad.

 

Y, finalmente, la inteligencia  que hace referencia a nuestro comportamiento cognitivo formada por algunas variables como la atención, la capacidad de observación, la memoria, el aprendizaje y las habilidades para socializarse.

 

 Cuando estos patrones de funcionamiento general, de pensar, de sentir, de comportarse determinados por nuestra personalidad se tornan rígidos desadaptativos y poco saludables, nos encontramos ante los llamados trastornos de la personalidad, caracterizados por que suelen conllevar en la mayoria de los casos problemas y limitaciones importantes en las relaciones con los demás,en  las actividades sociales, el trabajo o la escuela.

 

Si sospechas tienes algún signo, síntoma, o problemas en tu vida que consideres que puedan estar ocasionados por algún trastorno de la personalidad, consulta a un psicólogo o especialista en salud mental. Los trastornos de la personalidad, si no se tratan, pueden provocar problemas considerables en tu vida que posiblemente empeoren si no recibes tratamiento.